sábado, 11 de septiembre de 2010

Más vale tarde que nunca

Elijo este título, no porque no tenga otro, sino porque considero que es adecuado. Ya sabrán el porqué.

Empezaré diciendo que este último mes resultó ser bastante caótico en mi vida. Generó cierto desorden, el cual nunca antes había percibido, lo que resultó ser aún más raro de entender y asimilar.

Si bien, estoy acostumbrado a respetar rutinas y a cumplir con los horarios y tareas asignadas, sentí por primera vez que ya no podía hacerlo. Sentí angustia por no hacer las cosas en su debido tiempo o en el peor de los casos no hacerlas.

El inicio del VI ciclo sumado, por primera vez, a la responsabilidad de trabajar hizo que por momentos rompiera con mis objetivos: cumplir con los trabajos y dedicarle más tiempo al estudio. Entiendo que estudiar y trabajar no es escusa para dejar de responder igual a nuestras responsabilidades como estudiantes, pero si influye de cierta forma en nuestro desempeño.

Como mi intención no es aburrirlos con mi relato me dirigiré a la moraleja de todo esto. Siempre vamos a tener muchas cosas por cumplir, muchas responsabilidades, muchas tareas por hacer, pero el secreto a todo esto se encuentra, como bien me lo dijo una amiga, en saber cómo debemos de organizar nuestro tiempo, dejar de hacer aquellas cosas que no tienen importancia y aprovechar esos espacios de tiempo para poder cumplir con lo asignado, quizás eso es lo que trato de interiorizar en mí.

Por eso elegí el título, porque desde hoy he decidido organizarme mejor, he decidido cumplir conmigo mismo para poder cumplir con los demás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario